La información confidencial y los secretos industriales de cualquier empresa es un activo de valor incalculable que debe salvaguardarse con la máxima diligencia. De ella dependen, en gran medida, los planes de desarrollo, el crecimiento y la expansión del negocio. Cuando estas prácticas o información otorga ventajas competitivas frente a otros actores del mercado, se convierten en «secretos industriales» y su protección es aún más crítica.