Por Jose Alberto Mérida
Especialista en Propiedad Industrial
En el ámbito de la Propiedad Industrial, uno de los instrumentos más valiosos para resolver conflictos entre marcas similares —sin necesidad de llegar a litigios largos y costosos— es el acuerdo de coexistencia marcaria. Cuando se negocia de forma estratégica y en el momento oportuno, este mecanismo permite que dos marcas convivan pacíficamente en el mercado y en los registros, delimitando su uso, su alcance comercial y las obligaciones de cada parte.
Sin embargo, aunque la coexistencia es una herramienta altamente efectiva, su utilidad depende en gran medida de cuándo se inicia la negociación. En materia marcaria, el tiempo es un factor jurídico y estratégico determinante. Muchas veces, el error no reside en rechazar una negociación, sino en comenzarla demasiado tarde, cuando ya se han perdido ventajas fundamentales.
Muchos titulares creen que la negociación puede iniciarse “cuando haya calma” o “cuando lo piensen mejor”. En la realidad, los tiempos procesales del IMPI y ciertas reglas clave (especialmente las relacionadas con el uso real y efectivo) hacen que la negociación tardía sea altamente riesgosa.
Desde la perspectiva de un especialista en marcas, el mejor momento para negociar suele ser:
Posponer la negociación permite que la contraparte tome acciones que vuelven la estrategia original inviable o extremadamente costosa.
La contraparte puede registrar:
Con ello, fortalece su bloque marcario y genera nuevas barreras jurídicas para cualquier marca que pretenda registrar el titular original.
Si la contraparte identifica que puede ser atacada por falta de uso, cuenta con tiempo para:
Esto significa que un titular que estaba en una posición fuerte para atacar por uso, la pierde por completo al esperar demasiado.
Si la contraparte percibe que se pretende negociar para registrar nuevas marcas, puede adelantarse y:
Cuando la contraparte ya ha fortalecido su posición mediante registros adicionales, uso acreditable u oposiciones exitosas:
Demorar una negociación puede ocasionar:
En escenarios extremos, una empresa puede quedar bloqueada en su propia categoría, sin viabilidad para introducir nuevas marcas relacionadas.
A continuación, se presentan ejemplos basados en casos reales atendidos a lo largo de los años, sin información que permita identificar empresas o personas:
Una empresa del sector bebidas quiso negociar una coexistencia con un titular previo que tenía una marca débil y sin uso. Se recomendó negociar inmediatamente para evitar conflicto y, en paralelo, presentar una caducidad por falta de uso.
El cliente decidió “esperar unos meses”.
Durante ese tiempo, la contraparte:
Resultado:
La acción por falta de uso ya no era viable; el IMPI negó la solicitud de marca nueva; y la coexistencia se volvió muy difícil de negociar.
Un fabricante de ropa tenía una marca vulnerable por falta de uso. La estrategia era atacar mediante una caducidad.
Se recomendó enviar comunicación inmediata y evaluar una coexistencia antes de litigar.
El cliente esperó hasta “sentirse seguro”.
Durante ese tiempo, la contraparte presentó una nueva marca idéntica a la anterior, con nuevo número de registro, reiniciando el plazo de tres años para el uso.
Resultado:
La acción por falta de uso se volvió imposible por al menos tres años, y el cliente quedó impedido de registrar marcas similares.
Una empresa en el sector cosmético detectó conflicto con una marca previa. El abogado recomendó negociar antes de presentar la solicitud.
El cliente decidió presentar la marca “y ver qué pasaba”.
La contraparte detectó la intención y presentó oposición, fortaleció su portafolio con solicitudes por la vía de Madrid y ofreció coexistencia únicamente bajo condiciones restrictivas.
Resultado:
El cliente perdió la oportunidad de negociar desde una posición fuerte.
Un especialista en PI no solo interpreta la ley.
Anticipa escenarios, reacciones y puntos críticos donde la estrategia tiene mayor probabilidad de éxito.
Cuando el abogado recomienda:
lo hace sobre la base de análisis jurídico, táctico y experiencia previa.
Demorar estas decisiones puede:
Un acuerdo de coexistencia:
Pero para lograrlo, debe negociarse a tiempo, cuando la posición del titular sigue siendo estratégica y cuando la contraparte aún no ha tomado medidas defensivas.
En propiedad industrial, el tiempo es tanto un recurso jurídico como una herramienta estratégica.
Esperar demasiado puede significar perderlo absolutamente todo.
Póngase en contacto con nosotros para más detalles y estaremos encantados de asesorarle.
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